Viaje de Algún Domingo
El camino siempre era el mismo; no había otro. Cheo guardaba ese domingo para subir al páramo y traer a casa una sorpresa. Era siempre ese trayecto que se desprendía desde la plaza del centro de Mérida hacia allá arriba. Lo esperaban esas movedizas praderas del cielo, como solía decirle Mireya Crispín al paisaje de […]
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