El Mercado Santa Rosalía de Maracaibo retomó el camino que la tradición le confirió, con los trabajos que, a profundidad, asumió el ejecutivo municipal en el centro comercial y popular de la capital zuliana.
Desde el inicio de la gestión del alcalde Giancarlo Di Martino, el rescate de la ciudad se tradujo en intervenciones de espacios e infraestructuras, que están consustanciada con el temple del maracaibero.

El populoso mercado que por décadas alimentó y sirvió de encuentro de las familias de la parroquia Cacique Mara, límite con Chiquinquirá, llegó a tal estado de destrucción que las tristezas y a la magia de su dinámica, se fueron diluyendo, pero a ese cuadrúpedo con patas cortas, pezuñas, pesado y de cola corta, le llegó su sábado.
«Esperamos que, dentro de un mes, aproximadamente, o para julio, tengamos listo el mercado Santa Rosalía», asomó el alcalde de la ciudad en un encuentro afortunado en el Centro Comercial Ciudad Chinita, atendiendo a los comerciantes afectados por un corte de electricidad sobrevenido por el colapso de un transformador.
Luis Ángel Rosales, relojero con más de medio siglo trabajando en el establecimiento, casi institución patrimonial de los maracaiberos, irrumpe con inusitado optimismo y refiere: «nunca he cerrado. Me llaman el Sobreviviente… Estoy muy contento porque el alcalde Giancarlo Di Martino comenzó los trabajos para rescatar nuestro mercado. Él se va a encargar de su completo rescate, que no queden dudas de eso”.

Gianluigi Di Martino, director del Despacho de la municipalidad marabina, manifestó durante el inicio de los trabajos que «después de tantos años abandonado, nosotros lo rescataremos de la mano del alcalde bolivariano Giancarlo Di Martino, de la mano de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez».
«Comenzamos con la recuperación del techo -anunció en ese momento-; ya están aquí las láminas. Luego seguimos con la recuperación del sistema eléctrico y la red de agua servidas».
A lo hecho, techo
René Arias, director del Ivima, organismo responsable de «blindar los cielos» de la infraestructura, montó su centro de operaciones en el propio mercado, ofreciendo un reporte del avance de los trabajos.
«Podemos hablar de balance muy positivo: Impermeabilización 100 por ciento; techo, nave central y lateral derecho: 100%; limpieza de canales ubicados en el ala derecha 100%; instalación de tubos de 6 pulgadas de PVC, para descargas de agua de lluvia al canal 100%. Además, se corrigió la falla estructural en techo de acceso principal ya al 100%, más la limpieza, el mantenimiento y la pintura anticorrosiva a los elementos metálicos, que también están al 100 %».

«Es una un trabajo realizado bajo una perspectiva integral, como orienta el alcalde Di Martino -recordó Arias-, pues estamos hablando de 900 metros2 de recuperación de toda el área».
Los detalles que están siendo cuidados milimétricamente, según explicó el funcionario municipal:»aquí la intervención que se está haciendo es integral. Este es un mercado que no había recibido ningún tipo de mantenimiento desde hace más de 17 años y nosotros, desde la Alcaldía Bolivariana de Maracaibo, por indicaciones del alcalde Giancarlo Di Martino, hemos alcanzado logros, que ya, a simple vista, pueden ser observados».
Historia viva de la ciudad
El Mercado de Santa Rosalía fue el primero de su tipo, concedido a cielo abierto, n las afueras de la Maracaibo de la década del 30 del siglo, era más un mercado campesino, que ofrecía verduras, frutas, hortalizas, carnes y víveres.
El auge crecimiento urbano de la capital zuliana lo arropó y en abril de 1963, es reconocido como Mercado Municipal, fecha en se le construyeron parte de la estructura y el techo.

El mercado, sus comerciantes y quienes vivían en sus alrededores, temblaban al momento de los grandes chaparrones, pues al existir en los linderos de la temible Cañada Morillo, no pocas fueron las inundaciones que sobrevivió; de allí el bautizo popular, pues al ser la santa de Palermo la abogada contra las pestes y los desastres naturales, el maracaibero de a pie, vio como algo natural, que su mercado fuera protegido por Rosalía.
Ochenta y ocho años de existencia tiene el centro popular de mercadeo, tertulias y tradición; 17 sin mantenimiento y seis con las «santamarías» abajo. Sin embargo, a plena luz del 2026, la esperanza por su efectiva recuperación se instaló con las sólidas bases del trabajo mancomunado entre la alcaldía, la vecindad y sus comerciantes.
