En días donde la tristeza aflora como suspiro, bueno es recordar a la alegría. Rescatar el espíritu abatido por cataclismos casi que apocalípticos, tiene en San Felipe Neri el consejo portuno y apropiado.

Lo mismo va para la capital zuliana porque Maracaibo, en su pecho, tiene el nicho feliz del santo de las alegrías y va por ella, el rescate del alma, por lo menos arquitectónica, de la ciudad.

A la fecha, la Alcaldía Bolivariana de Maracaibo había extraído 30 toneladas de basura casi que recolectadas por encimita y falta mucho por hacer.
Sabemos, como dijo Felipe Neri antes de ser bendito, que «no podemos hacer todo de una vez, ni hacernos santos en cuatro días «; es decir, aun estamos a tiempo.
Foto Abrir: Nelson Sánchez
