El cumpleaños de Simón Bolívar fue la excusa perfecta para que el 24 de julio de 1883, las puertas del Teatro Baralt se abrieran para todos en la capital zuliana.
José Escolástico Andrade, presidente del estado Zulia para la ocasión, inauguró el primer gran templo de las artes con el estreno de tres obras dramáticas de autores nacionales.

Emblema de la ciudad, la imponente fachada de estilo dórico-romano, adornada por un pórtico de cuatro columnas y una terraza con barandas de hierro, la estructura combina la solidez de sus paredes de ladrillo y mampostería con modernos detalles para la época, como aceras de mármol y un innovador sistema de ventilación de mangueras giratorias.

En su interior, el Baralt rindió homenaje al talento local e internacional. Su cielo raso, pintado al óleo con las nueve musas rodeando la araña central, armonizaba con elementos de influencia árabe esculpidos en finas maderas venezolanas.
Sobre el gran arco del telón destacaba el retrato del ilustre sabio Rafael María Baralt, custodiado en la arquería superior por los nombres de destacados literatos inscritos sobre cintas plegadas.

Durante casi medio siglo, esta primera etapa del Teatro Baralt acogió memorables conciertos, operetas, zarzuelas y montajes teatrales que moldearon la identidad artística de la región.
Hoy, a 143 años de aquella emblemática inauguración, Maracaibo rinde homenaje a un espacio histórico que se mantiene como faro, memoria y refugio del arte zuliano.
Con versión Prensa Teatro Baralt
Fotos: Nelson Sánchez/Teatro Baralt
