Hoy, desde el solar donde late el tambor de nuestros ancestros, alzamos la voz por cada rincón afrodescendiente de Venezuela: Barlovento, Curiepe, Caucagua, El Callao, La Guaira, los palenques de Coro y el orgullo zuliano que llevamos en la piel.
En cada quilombo, en cada tambor redoblado, en el habla de nuestros mayores y en el sudor del cacao, vive la rebeldía de José Leonardo Chirino. Su grito de libertad —callado a bala en 1796— aún retumba en nuestros cumbes.
Y como aquella despedida a Bolívar que le dolió a nuestra historia, hoy le decimos al Libertador: sin las caras negras no hay patria que valga.Miguel de Buria, el héroe de la resistencia cotidiana, nos enseñó que el machete y la dignidad caminan juntos.
Por eso, este 10 de mayo celebramos nuestras raíces con la fuerza de quien no ha sido vencido: nuestras costumbres, nuestros rostros, nuestros muertos vivos que siguen sembrando futuro.
Somos presencia, somos historia, somos futuro.De la mano del cacao, el tambor, la candela y el legado de Chirino y Buria, levantamos la Afrovenezolanidad como una herida que canta.
¡Que retumbe él cumbe!@cumbeafrozuliaUnidos por la cultura, la identidad y la dignidad.
Con versión Cumbe Afro Zulia