Armando Reverón llegó a la Calle Carabobo
La aristocracia caraqueña lo adulaba con el rimbombante apodo del Maestro de la Luz, solo para la estafa de sus obras, adquiridas a precios de gallinas muy flacas. El pueblo llano, en su incomprensión por el trabajo del artista, viéndolo en el rebusque de inspiradores objetos en las orillas del Mar Caribe, atado con mecate […]
Continúa leyendo