Aquiles Nazoa nació en el corazón de la caraqueñísima parroquia San Juan, en el Gaurataro, desde donde el poeta, cronista, periodista, humorista, actor, artesano y utilero, se formaría primero y asombaría a toda una nación después, por su ocurrente saber del ser: hoy con su onomástico, celebramos el Día Nacional de la Poesía.
Aquiles nos reveló el alma popular en las cosas más sencillas con ingenio y ternura. En sus obras exaltó el valor de nuestras tradiciones y creyó fielmente en los poderes creadores del pueblo.
Decía el escritor Pedro Beroes en la presentación de una reedición de esa joya bibliográfica: “No es, precisamente, un libro de historiador, aunque su tema sea de historia en buena medida. Es, ante todo, un libro de poeta, lleno de magia, de encanto y de poesía, escrito con garbo y llaneza, como han de escribirse los grandes libros”.
La obra no es otra que «Caracas Física y Espiritual», donde Nazia «transparenta la ciudad desde el imaginario en su triple condición de evocación, realidad y sueño».
La historia de un caballo que era bien bonito, Las lombricitas, Retablillo de Navidad, El Caballo de Manteca, Poemas de Animales, El Transeúnte Sonreído, El Ruiseñor de Catuche y Marcos Manaure, son parte de su prolífera obra, que narra la sencillez cotidiana de un venezolano, resiliente y siempre cariñoso.